La Zontes 368G ha llamado la atención por una mezcla poco común: diseño crossover, mucha dotación de serie y un precio que la pone frente a rivales bastante más caras. Lo interesante no es solo lo que promete en la ficha, sino cómo se traduce eso en el uso diario: motor, confort, protección, mantenimiento y los compromisos que exige una moto tan cargada de tecnología. Aquí voy a ordenar esa lectura con una mirada práctica, sin adornos innecesarios.
Lo que conviene saber antes de mirar la Zontes 368G
- Su gran baza es la relación entre precio, potencia y equipamiento: da mucho por lo que cuesta.
- La versión 2026 añade acelerador electrónico, control de crucero y asiento calefactable, además de una puesta a punto más afinada.
- En marcha va mejor de lo que su aspecto sugiere: es estable, cómoda y válida para ciudad, autovía y escapadas.
- Las dudas más repetidas no van por el motor, sino por el refinamiento, el mantenimiento cada 6.000 km y la reventa.
- Si comparas con la Honda ADV350, la Zontes gana en dotación y empuje; la Honda sigue mejorando en suavidad y valor de marca.
Lo que dicen de verdad las opiniones sobre la Zontes 368G
Si uno junta pruebas recientes y comentarios de usuarios, la idea dominante es bastante clara: la Zontes ofrece mucho más equipamiento del que su precio sugiere. Eso explica que haya tanta conversación alrededor de ella, porque no compite solo por cifras de motor; compite por sensación de producto completo. También hay matices: algunos valoran menos el tacto fino que ofrece Honda, otros dudan de la reventa o de la frecuencia de mantenimiento.
- Lo que más se repite es la buena relación entre precio, potencia y equipamiento.
- La sensación de calidad ha mejorado mucho y ya no se percibe como un producto “barato” en sentido peyorativo.
- Las dudas habituales no van tanto por el motor como por el refinamiento, la red y la reventa.
- La versión 2026 corrige parte de las críticas con acelerador electrónico, control de crucero y asiento calefactable.
En otras palabras, la conversación ya no gira solo en torno a si “está bien por lo que cuesta”, sino a si realmente aguanta el pulso a las referencias del segmento. Y ahí es donde conviene ver cómo va sobre el asfalto.

Cómo va en ciudad, carretera y curvas
En ciudad, la 368G no se siente tan ligera como un scooter más pequeño, pero tampoco castiga. El conjunto transmite aplomo y el manillar alto ayuda a llevar una postura natural. Yo la veo más cómoda para moverse con solvencia entre circunvalaciones, avenidas y desplazamientos largos que para un uso puramente urbano y apurado entre coches. La altura del asiento, en torno a 790 mm, la hace accesible, aunque los pilotos altos pueden notar el puesto algo recogido.
En carretera es donde empieza a justificar su apellido crossover. La combinación de rueda delantera de 17 pulgadas, trasera de 14, chasis tubular, horquilla invertida y dos amortiguadores traseros le da una pisada muy seria. No es una moto deportiva disfrazada de scooter, pero sí tiene una estabilidad que se nota en apoyos rápidos y asfalto roto. La versión ETC 2026, además, suma acelerador electrónico y una puesta a punto que varias pruebas recientes describen como más refinada que la primera serie.
La parte menos redonda aparece cuando le pides precisión de moto grande en maniobras lentas o cuando vas de pie sobre estriberas. Las plataformas para conducción off-road están bien pensadas en teoría, pero no todas las pruebas coinciden en que la ejecución sea perfecta. Yo la resumiría así: vale para pistas fáciles y caminos de tierra, no para hacer enduro con ella. Y eso no es un defecto; es simplemente saber qué compra uno.
Con esa base ya se entiende por qué tanta gente la mira como sustituta de un maxiscooter más caro; el siguiente punto es si todo ese equipo se usa de verdad.
El equipamiento que la hace irresistible y los detalles que importan
La Zontes 368G juega fuerte aquí. En la versión 2026 la marca ha llevado el equipamiento a un nivel que, en esta franja de precio, sigue siendo poco común: pantalla TFT de 8 pulgadas, navegación avanzada, mirroring, puños calefactables, asiento calefactable para piloto y pasajero, control de crucero, cámaras delantera y trasera, control de presión y temperatura de neumáticos, arranque keyless y cierre centralizado. No es una lista “bonita” para el catálogo; son cosas que sí cambian el uso real cuando encadenas trayectos o sales todo el año.También hay detalles prácticos que a mí me parecen decisivos: el hueco bajo el asiento admite dos cascos integrales, el depósito sube a 17,5 litros y el consumo homologado queda en 3,5 l/100 km. Si haces la cuenta, eso deja una autonomía teórica de unos 500 km, aunque en uso real yo me movería con menos optimismo. Aun así, sigue siendo una cifra muy buena para un scooter de este enfoque.
Lo importante, sin embargo, es no dejarse llevar solo por la lista de gadgets. En la Zontes 368G el equipamiento no es un adorno: refuerza la idea de moto viajera, utilizable en invierno y pensada para moverse con cierta ambición fuera de la ciudad. Ahí es donde empieza a tener sentido comparar el precio con el de sus rivales directas.
Lo que más se critica cuando la usas cada día
La crítica más repetida no es que vaya mal, sino que no está afinada como un producto japonés de referencia. Eso se nota en pequeños detalles: el tacto general, la percepción de marca, el intervalo de mantenimiento y, para algunos usuarios, una protección aerodinámica que no llega al nivel de un GT puro. En la ficha hay mucho músculo, pero en la vida diaria la experiencia también pasa por el refinamiento.
El mantenimiento cada 6.000 km es uno de los puntos que más pesan en la balanza. No es un drama, pero sí obliga a entrar más a menudo en taller que una rival pensada para estirar más los servicios. Si haces muchos kilómetros al año, ese dato importa más de lo que parece cuando estás comparando solo cuotas mensuales. También influye la duda sobre la reventa: Honda sigue jugando con ventaja ahí, y eso se paga cuando uno piensa en cambiar de moto a medio plazo.
En algunos comentarios aislados aparece otra crítica, la sensación de que el tren delantero podría sentirse algo sensible a alta velocidad o con carga, aunque no es la lectura dominante de las pruebas más completas. Yo no lo tomaría como defecto estructural sin probarla, pero sí como una razón para no comprarla a ciegas. Y precisamente por eso la comparación directa con la ADV350 es tan útil.
Frente a la Honda ADV350 y a las alternativas que sí la complican
La comparación que más se repite en España es la de la Honda ADV350. No es casualidad: ambas juegan en el terreno del scooter crossover con aspiraciones de moto, pero lo hacen desde sitios distintos. La Honda apuesta por refinamiento, imagen de marca y un tacto más pulido; la Zontes responde con más potencia, más dotación y un precio de entrada más bajo.
| Aspecto | Zontes 368G ETC | Honda ADV350 | Lectura práctica |
|---|---|---|---|
| Precio oficial | 5.592 € | 6.790 € | La Zontes entra mejor por presupuesto. |
| Potencia y par | 38,8 CV y 40 Nm | 29 CV y 31,5 Nm | La Zontes empuja claramente más. |
| Consumo homologado | 3,5 l/100 km | 3,4 l/100 km | La diferencia es mínima a favor de Honda. |
| Depósito | 17,5 l | 11,7 l | La Zontes tiene mucha más autonomía teórica. |
| Frecuencia de revisión | 6.000 km | 12.000 km en comparativas recientes | Honda pide menos visitas al taller. |
| Equipamiento | Cámaras, calefacción, cruise, TPMS, ABS trasero desconectable | TFT de 5", RoadSync, Smart Key | La Zontes gana por goleada en dotación. |
| Carácter | Más aventurera y aparatosa | Más refinada y ligera de tacto | Honda es más pulida; Zontes más exuberante. |
Si yo tuviera que simplificar la decisión, lo haría así: la Zontes gana cuando miras valor por euro; la Honda gana cuando miras sensaciones, prestigio y reventa. Y si el presupuesto aprieta de verdad, la Kymco DTX 350 sigue siendo una alternativa más barata, con un precio oficial de 4.090 €, aunque también juega en otra liga de potencia y dotación. Esa comparación pone las cosas en su sitio: no se trata de elegir la moto “mejor” en abstracto, sino la que mejor encaja con tu uso y tu dinero.
Cuándo la Zontes 368G encaja y cuándo miraría otra
Yo la recomendaría sin dudar a quien quiera un scooter con alma de trail ligera, mucho equipamiento y capacidad real para combinar ciudad, carretera y escapadas. También la veo lógica para quien hace uso invernal, agradece puños y asiento calefactables y quiere una moto que ya salga de fábrica muy completa, sin añadir accesorios desde el primer día.
- Te encaja si priorizas potencia, equipamiento y autonomía.
- Te encaja si quieres una moto llamativa, útil y con cierto punto viajero.
- Miraría otra si buscas el tacto más fino posible y revisiones más espaciadas.
- Miraría otra si tu prioridad absoluta es la reventa o la imagen de marca.
- Si mides por encima de 1,80 m, conviene probarla sentado y de pie antes de decidir.
Mi lectura final es bastante clara: la Zontes 368G no compra prestigio, compra producto. Si te cuadra ese enfoque, el resultado es muy sólido; si esperas la suavidad redonda y la confianza emocional de una Honda, notarás la diferencia desde el primer kilómetro. Yo la pondría en la lista de compra, pero solo después de probarla con calma y decidir si prefieres más contenido o más refinamiento.